Ficha técnica
Autor:
Colección: Poesía Venezolana
Categoría: Filven 2018
Traductor: 2018 (digital)
Formato: 48
Núm. de páginas: Luis Alberto Angulo
ISBN: 9789801443421
List Price: DC2018001953
Ana Enriqueta Terán: poetisa de la lengua

La poetisa cuenta hasta cien y se retira

La poetisa recoge hierba de entretiempo,

pan viejo, ceniza especial de cuchillo;

hierbas para el suceso y las iniciaciones.

Le gusta acaso la herencia que asumen los fuertes,

el grupo estudioso, libre de mano y cerrado de corazón.

Quién, él o ella, juramentados, destinados al futuro.

Hijos de perra clamando tan dulcemente por el verbo,

implorando cómo llegar a la santa a su lenguaje de neblina.

Anoche hubo piedras en la espalda de una nación,

carbón mucho frotado en mejillas de aldea lejana.

Pero después dieron las gracias, juntaron, desmintieron,

retiraron junio y julio para el hambre. Que hubiese hambre.

La niña buena cuenta hasta cien y se retira.

La niña mala cuenta hasta cien y se retira.

La poetisa cuenta hasta cien y se retira.

Libro de los oficios. Poemas 1967.

Caracas: Monte Ávila, 1975.

Acerca del libro

Radica durante décadas en Valencia, la de Venezuela, Ana Enriqueta Terán –nació en 1918, en Valera (Trujillo), y falleció en 2017, en Valencia (Carabobo)– fue el eje de un carrusel poético que abordaron muchos de nuestros escritores y amigos de las artes, seguidores de su talento prodigioso y de su labor creativa, que unió lo eterno con lo cotidiano, la forma con el fondo, la vastedad y sus detalles. En 1989, recibió el Premio Nacional de Literatura y también un Doctorado Honoris Causa (de la Universidad de Carabobo). En 1946 ingresó al servicio diplomático, lo que le permitió conocer a Juana de Ibarborou en Uruguay, a Rafael Alberti en Argentina, y en París al grupo de “Los Disidentes”. El poeta Luis Alberto Angulo, barinés de origen, pero tan valenciano como el río Cabriales (como nuestra poetisa homenajeada: trujillana de origen, pero “valenciana en mis afectos”), acucioso estudiante de sus versos y prosas, ha puesto sobre la mesa esta antología poética mínima que había seleccionado en 2014. En palabras de Ramón Núñez: “… nos propone un acercamiento a esta poetisa fundamental de la literatura venezolana, (…) estos poemas son a un tiempo un encuentro personal del poeta Angulo con ella y sus palabras decantadas, pero también un llamado de atención a otros apasionados de la obra de Ana Enriqueta en lo que se refiere a coincidencias y entusiasmos. En cuanto a los que recién llegan al encuentro con Ana Enriqueta, e imaginamos a tantos jóvenes en principio, pues, he aquí una selección atinada para apropiarse de unos versos para la vida y que comiencen ellos una búsqueda personal entre tantos otros poemas de Ana Enriqueta para sugerir, por qué no, nuevas antologías, es decir, otras fraternidades y compartires a partir de Ana Enriqueta y sus palabras esenciales.”

Luis Salvador Feo la Cruz P.

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Sobre el autor
Ana Enriqueta Terán

Ana Enriqueta Terán nació el 4 de mayo de 1918 en la hacienda Santa Helena, Valera, estado Trujillo. Su infancia estuvo impregnada de literatura. Escuchaba a su madre leer el Quijote en voz alta, y modernistas como Rubén Darío eran parte de la cotidianidad de la familia Terán. Su bisabuelo, Manuel María Carrasquero, había sido un humanista importante. Todo este ambiente hizo que la pequeña Ana Enriqueta mostrara un inusitado interés por la poesía.

Por avatares de la política, la familia Terán Madrid se traslada a Puerto Cabello en 1932 y luego en 1936 a Caracas. Allí la muy joven poeta absorbería todo un caudal de literatura, música y pintura, para finalmente en 1946, y bajo el ala protectora de su amigo, el poeta Enrique Planchart, publicar su primer libro, Al norte de la sangre, poemario que Juan Liscano alabará como una obra de gran extroversión sensual y sensorial. Ese mismo año ingresó como agregada cultural de la Embajada de Venezuela en Uruguay. Allí desarrolló una intensa actividad intelectual y labró una amistad con poetas e intelectuales uruguayos entre los que destacan la gran poeta Juana de Ibarbourou. En 1954 regresa a Venezuela, después de un periplo por Montevideo, Buenos Aires y París. En la década de los sesenta y setenta se destacará en actividades culturales que incluirán la presidencia del Ateneo de Valencia, donde residirá por
un tiempo.

Luego de aquel su primer libro, Al norte de la sangre (1946), vendrían Verdor secreto (1949), Presencia terrena (1949), Testimonio (1954), De bosque a bosque (1970), Libro de los oficios (1975), Música con pie de salmo (1985), Casa de hablas (1991), Albatros (1992), Construcciones sobre basamentos de niebla (2006), hasta su Autobiografía en tercetos trabados con apoyos y descansos en don Luis de Góngora (2007). Esta extensa obra poética es una de las más sólidas y prolíficas de la literatura venezolana. Su periplo de vida la llevaría a residir también en Caracas y en Margarita para, en 1980, residenciarse en su tierra trujillana, en el hermoso pueblo de Jajó. Allí seguirá escribiendo y se dedicará especialmente a sus amados sonetos.

En el año 1989 recibirá por parte de la Universidad de Carabobo el doctorado honoris causa en Educación. En 1990 le es conferido el Premio Nacional de Literatura. Los años siguientes seguirán siendo de poesía y trabajo y se harán algunas antologías de su extensa obra. En el año 2007 se decide a publicar su Autobiografía en tercetos
trabados con apoyos y descansos en don Luis de Góngora, que será publicada por la Fundación Editorial El perro y la rana, incluyendo en las páginas finales de la edición una bella selección de retratos de distintas épocas de la poeta realizados por reconocidos artistas como Durban, Gabriel Bracho, Edmilles y Singroniz. En el año 2014 esta misma casa editorial le publicaría su novela Apuntea y congojas de una decadencia novelada en tres muertes. Sin duda es Ana Enriqueta Terán una de nuestras poetas vivas más sólidas y originales.

 

Imagen de archivo