Hay un universo maravilloso donde reinan el imaginario, la luz, el brillo de la sorpresa y la sonrisa espléndida. Todos venimos de ese territorio. En él la leche es tinta encantada que nos pinta bigotes como nubes líquidas; allí estuvimos seguros de que la luna es el planeta de ratones que juegan a comer montañas, descubrimos que una mancha en el mantel de pronto se convertía en caballo, y que esconder los vegetales de las comidas raras de mamá, detrás de cualquier escaparate, era la batalla más riesgosa. Esta colección mira en los ojos de niños y niñas el brinco de la palabra, atrapa la imagen del sueño para hacer de ella caramelos, y nos invita a viajar livianos de carga en busca de caminos que avanzan hacia realidades posibles. Está conformada por dos series: El gallo pelón y Los siete mares.
El loro pervertido y otras fábulas
La avispa y la abeja
La avispa, una mañana,
llamó a la abeja “hermana”,
y la abeja, enfadada, dijo:
—Amiga,
yo quiero que me diga
¿de dónde saca usted tal parentesco?
—Caramba, tanta vanidad me crispa
—replicole la avispa—.
¿No ve que a usted en todo me parezco?
Alas, corpiño, talle
son lo mismo en las dos, y hasta un detalle
demuestra nuestra idéntica extracción:
exacto es mi aguijón a su aguijón.
—Cierto —dijo la abeja—,
a su aguijón el mío se asemeja,
pero en el uso está la diferencia:
la de usted es un arma de insolencia;
de defensa es la mía,
y mientras yo trabajo con paciencia,
usted a todo el mundo desafía:
¿somos hermanas? Dígalo en conciencia...
El loro pervertido y otras fábulas
More info →Dibesita
“Los relatos que contiene este libro deben ser leídos en familia y en voz baja, como cuando se musita una oración, porque son “canciones sin música”, cantadas (o contadas) por una niña de seis años que, ya cercana al siglo de vida, decide regalarnos un pedazo de una ciudad ya ida, que apenas ha logrado sobrevivir en añejos retratos y en ese refugio transitorio que es la memoria. Dibe tiene muchos recuerdos y nos confirma, una vez más, que lo importante no es tener memoria sino tener de qué acordarse.”
Germán Fleitas Núñez
Cronista de la ciudad de La Victoria
Miembro de Número de la Academia Venezolana de la Lengua y de la Historia
More info →La montaña de agua y otros territorios fantásticos
“La primitiva atmósfera quiso un día formar el océano y los componentes del agua se unieron. Con la velocidad del huracán la lluvia se precipitó sobre la Tierra todavía candente; pero apenas el planeta sintió el choque de aquel diluvio universal despertó convulso, y en torbellinos de vapor el agua tornó a las regiones del espacio.
Hubo una lucha de siglos entre el fuego y el agua. El planeta, debilitado, fue al fin vencido. Entonces se abrieron las cataratas del cielo y el agua buscó su lecho por entre los escombros de la apagada costra. —He ahí la primera gota de agua dando nacimiento al primitivo océano.
En posesión de la Tierra, las aguas pasearon sus ondas de Polo a Polo acariciando las islas de granito que con sus cimas todavía humeantes eran los lúgubres restos de aquel naufragio. La ola empezó entonces su trabajo mecánico, y con su instrumento cortante y corrosivo pulverizó la obra de los cíclopes. —Era la gota de agua, que en el fondo del océano construía el lecho de los futuros continentes, y con los despojos del granito formaba las montañas.”
La montaña de agua y otros territorios fantásticos
More info →Caolho, el pirata
“Yo sé, sé muy bien que mi venda no es negra. ¿Qué querías? ¿Que saliera por ahí llamando la atención de todo el mundo? Pues la primera cosa que hice cuando llegué a la casa, antes de usar orgullosamente el parche de mis antepasados, fue pasar la manguera sobre ella, una y otra vez, hasta que el parche quedara de color de la piel.”
Caolho, el pirata
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