Hay un universo maravilloso donde reinan el imaginario, la luz, el brillo de la sorpresa y la sonrisa espléndida. Todos venimos de ese territorio. En él la leche es tinta encantada que nos pinta bigotes como nubes líquidas; allí estuvimos seguros de que la luna es el planeta de ratones que juegan a comer montañas, descubrimos que una mancha en el mantel de pronto se convertía en caballo, y que esconder los vegetales de las comidas raras de mamá, detrás de cualquier escaparate, era la batalla más riesgosa. Esta colección mira en los ojos de niños y niñas el brinco de la palabra, atrapa la imagen del sueño para hacer de ella caramelos, y nos invita a viajar livianos de carga en busca de caminos que avanzan hacia realidades posibles. Está conformada por dos series: El gallo pelón y Los siete mares.
Versos del Güetepereque
“Eduardo Sanoja
nos trajo el candil
turpiales del monte
pájaro infantil
que no necesita
ni uno ni mil
son versos alegres
luz de toronjil
Un turpial buenmozo
de verbo sencillo
nos canta su golpe
nos canta estribillo
con palabra en flor
negro y amarillo
pájaro cantor
préstame tu brillo”
Alejandro Moreno
More info →Cuentos de Sebastián antes de que se me olviden
"Para ti, mamá: Mamá, he pensado en lo bueno de que tú me hayas tenido con solo dieciocho años, así cuando tú mueras, me quedará poco tiempo de vida. Eso estará bien, porque si el mundo es difícil en un Nintendo, ¡imagínate en la vida real!"
Sebastián
Cuentos de Sebastián antes de que se me olviden
More info →Adivina el mundo (para colorear)
“Adivina el mundo… Adivinadora
adivina el mundo… Adivinador
piensen un poquito
y digan quién soy.
Y cuando mi nombre
hayan encontrado,
¡miren si acertaron!:
busquen la respuesta
y sigan jugando.”
Adivina el mundo
More info →Sinchi y Kai
“Una noche oscura como un ataúd por dentro, cuando la luna aún no criaba conejos de humo ni los rayos imitaban a las centellas, Kai, príncipe de las flores, con sus pantalones de ajedrez y su sombrero de mariachi solitario, salió apresuradamente de casa a buscar algún remedio para Sinchi, su abuelo jaguar de dos metros de altura, que estaba vagabundo y postrado en una cama de hormigas, porque se había puesto mal, muy mal de la garganta.
Tenía adoloridos sus rugidos, que es lo más sagrado, como si tuvieran miedo o terror de enfrentarse al mundo moderno, y por ese motivo su belleza radiante disminuía lentamente, las manchas doradas de su piel iban desapareciendo de forma misteriosa, cosa que no está permitida para un jaguar milenario de dos metros de altura.”
Sinchi y Kai
More info →




