El 23 de febrero de 1940 era el último velatorio de un vecino cuando a Agustina Díaz, su madre, le comenzaron las contracciones. Hernán Abreu nació en San Juanillo, un caserío en los valles altos de la sierra oriental del estado Sucre, cerca de Cumanacoa. Allí transcurrió su infancia junto a sus padres y once hermanos.

Hernán creció con la naturaleza a su alrededor y se involucró en la cosecha de la caña y el maíz, la reproducción animal, la caza del picure, de la lapa, del cachicamo, del venado y de aves silvestres. “Por la posición estratégica de la casa, mi papá instaló una bodega, donde vendía enlatados, casabe, verduras, pescado salado y ron”[1]. También se desempeñó como agricultor y vaquero para ayudar económicamente a sus padres.

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Estudiando en la Escuela Industrial Monagas germinaron sus inquietudes políticas y allí se convirtió en “simpatizante de la Juventud Comunista, a pesar de que la propaganda en contra del movimiento político era atemorizante, pues nos decían que los comunistas mataban niños y viejitos”[2].

En 1960, a dos años de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, Argimiro Gabaldón planteó en el III Congreso del Partido Comunista de Venezuela (PCV), del que fue secretario general, la necesidad de acudir a la lucha armada para conseguir una verdadera justicia social inspirados en la Revolución cubana.

Abreu decide sumarse a las filas de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) junto a los compañeros de la Escuela Técnica Industrial Caracas. Toma por apodo el nombre de “Patricio”. Las causas de sus acciones fueron la entrega de los gobiernos de la falsa democracia al imperialismo, la entrega de los recursos naturales y minerales, como la explotación y comercialización del petróleo, hierro, aluminio y oro. Y, sobre todo, la conquista de la soberanía nacional.

Como consecuencia de su actividad política y ser parte de la guerrilla, estuvo preso en el estado Portuguesa y luego en el cuartel San Carlos, en 1962, lo cual no impidió que una vez libre se incorporara de nuevo a la lucha armada. Durante esos años, se enfrentó con la dura represión de los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.

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Hernán Abreu publicó una trilogía sobre la guerrilla venezolana: Infancia y juventud de un guerrillero, Memorias del Frente Guerrillero José Antonio Páez y Frente Guerrillero Manuel Ponte Rodríguez y sus combatientes, editados por esta casa editorial. Estos libros enmarcan una historia subversiva, testimonial, sobre vivencias que posteriormente dieron estudios a la subalternidad latinoamericana.

El autor quiso contar este hecho por ser protagonista de los acontecimientos de la lucha armada. Después de la pacificación del país, Hernán Abreu se propuso “buscar a los camaradas en varios estados del país, para recopilar sus experiencias vividas, informaciones periodísticas de la época y recoger la historia de los frentes guerrilleros”[3].

Muchos de los compañeros de “Patricio” murieron en combate o por causa de las torturas. Estos testimonios son la manera de transitar por su vida entregada al país, por eso recogió las experiencias de sus camaradas que compartieron el mismo objetivo: una Venezuela libre y soberana.

 

 

[1] Abreu, Hernán. Infancia y juventud de un guerrillero. Caracas: Editorial El perro y la rana, 2016.

[2] Abreu, Hernán. Frente Guerrillero Manuel Ponte Rodríguez y sus combatientes. Caracas: Editorial El perro y la rana, 2017.

[3] Abreu, Hernán. Memorias del Frente guerrillero José Antonio Páez. Caracas: Editorial El perro y la rana, 2017.

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