Si hay algún ejemplo de éxito comunal, este debe ser el de los Consumos Organizados del sector San Agustín del Sur. A pesar de lo contradictoria que pueda parecer la frase “consumo organizado” en estos tiempos, la gente de San Agustín del Sur logró unificar sus comunidades, desmercantilizar el alimento, eliminar el intermediario en la cadena de distribución de la producción y comprar sus verduras a precio de mayoreo, ahorrando un 75% de su dinero destinado para ese rubro, sin mencionar el inconmensurable valor del fortalecimiento organizacional, fraternal, soberano y autónomo que consiguieron.

 

 

El testimonio y la sistematización de este inspirador proceso están descritos en el libro Alimenta al Poder Popular. Sistematización de experiencias de los consumos organizados en la comunidad de San Agustín del Sur, resultado del tercer Libro-Taller Héctor Bello que la Fundación Editorial Escuela El perro y la rana realiza e imprime junto con los consejos comunales que conforman la coalición Unidos San Agustín Convive y el colectivo SurGentes.

Martha Lía Grajales, representante de este último, fue la orientadora del plan y el puente entre los agricultores de Pueblo a Pueblo y la comunidad de San Agustín del Sur. Grajales, quien ya tiene tres años estudiando las necesidades de la zona, junto con sus compañeros de SurGentes, explica que después de una fase exploratoria de la comunidad en cuestión, planificaron junto con esta la construcción de una política local de convivencia solidaria y autogobierno edificada desde abajo, es decir, con la gente, de manera que desde las bases comunales se trabajará en la resolución de problemas de violencia, no solo en los hogares sino en sus instancias organizativas. A partir de allí se definieron unos objetivos.

 

 

“A nosotros lo que nos interesa es que los mismos sectores de la población recreen su realidad de manera crítica y busquen herramientas para transformarla”, indica Grajales con respecto a esos objetivos. Estos últimos pretenden lograrse desde los espacios organizativos de la comunidad que son los consejos comunales. En presencia de unas instancias comunales desmovilizadas y despolitizadas, frente a una crisis de desabastecimiento de alimentos y especulación de precios, un proyecto que ayudará a la resolución de ambas problemáticas apuntaba entonces a la conformación de grupos comunales que trabajaran por el abastecimiento alimenticio a bajo costo.

“Conocimos la experiencia del plan Pueblo a Pueblo, que ellas y ellos son una gente maravillosa. Son militantes que hacen procesos de organización con los campesinos y campesinas del eje de Argimiro Gabaldón, ruta que recorrió el guerrillero y que incluye a Trujillo, Lara y Yaracuy. Allí están generando un proceso de articulación con todos esos campesinos para eliminar a los intermediarios de la cadena productiva de distribución. Ellos dicen que no tiene sentido que los campesinos vendan barato al intermediario que es el dueño del camión y este venda caro a las comunidades populares. Entonces, quien está trabajando menos, que es el dueño del camión, se queda con la mayor parte de la ganancia”, explica la vocera de SurGentes.

Los de Pueblo a Pueblo son militantes que estuvieron durante los primeros años de la revolución, y hasta hace poco, en cargos de gestión pública, y ahora están apostándole a los procesos organizativos desde el fortalecimiento popular. Nosotros estuvimos acompañando la gestión pública en algunas instituciones y ahora estamos echándole pichón al territorio y creemos que la coyuntura y el momento político así nos lo exigen. ¡Y además es más divertido! Todo el trabajo es necesario, pero a veces las barreras de la institucionalidad también le quitan la posibilidad de espontaneidad a los procesos. Ellos propusieron establecer un lazo Pueblo a Pueblo, del campo a la ciudad, en donde no exista el intermediario, quien representa la mayor expresión del capitalismo en ese proceso y se cree una nueva relación, sobre la base de que el alimento no es una mercancía, de que podemos generar procesos de enriquecimiento mutuo. Pero para eso, no solo debían estar organizados ellos en el campo, nosotros también aquí en la ciudad; se lo propusimos a San Agustín del Sur y ellos accedieron- narra.

 

 

Algunas representantes de Unidos San Agustín Convive se trasladaron hasta la sede de Pueblo a Pueblo en Trujillo, a conocer el proyecto y a establecer el contacto directo con ellas y ellos. Desde ese momento, el compromiso y la voluntad fueron los motores de la transformación. Grajales comenta:

Aquí todos nos asumimos como sujetos políticos que frente a la crisis nos organizamos y nos movilizamos para transformarla, no es que nos vamos a quedar esperando que Papá Estado venga y lo resuelva. Y eso implica que no nos vamos a quedar en nuestra casa esperando que nos lleven la bolsa, sino que cada una de las familias que quiera participar, tiene que asumir una tarea concreta y a partir de allí nos organizamos en diferentes comisiones de trabajo.

Crearon comisiones cuyas funciones sucesivas y eficiencia han mejorado con cada actividad de consumo que se realiza: censo, descarga, llenado y pesado, conflicto, logística, agitación cultural y rendición de cuentas.

Hasta la fecha, van seis eventos de consumo, que además se convierten en un espacio para la convivencia solidaria y la recreación, pues durante la compra-venta, otro grupo de vecinas y vecinos va haciendo un gran sancocho comunal para acompañar la jornada.

 

 

Motivos de autor

Ramón Hernández, Rosaura Sifontes, Clara Arguinzones y Charlene Arias, son cuatro de los voceros de los consejos comunales Nueva Voz, Nueva Esperanza y Unidos Venceremos, y además autores de Alimenta al Poder Popular… En entrevistas para El perro y la rana los protagonistas expresaron sus motivaciones, inquietudes y sentimientos de esta experiencia.

-¿Qué les motivó a participar directamente en esta actividad de transformación?

-Rosaura: Desde hace tiempo pertenecía al comité de salud, porque este proyecto del presidente Chávez empezó con Barrio Adentro, luego vino la propuesta de los consejos comunales y me uní. Soy vocera de alimentación desde entonces. Nuestro comandante tenía un proyecto importante y como no lo pudo terminar, nosotros debemos continuarlo con el apoyo de Maduro. Esto es importante porque es novedoso, es autóctono e implica solidaridad y comunidad. Le digo a mis compañeras que ya yo me casé con Pueblo a Pueblo porque es un proyecto muy bonito, es el rescate del campesino que antes no se tomaba en cuenta, sino ahora, viendo la coyuntura de los alimentos, sí vemos que ellos son súper importantes y son los que nos ayudan a paliar la crisis, que este año ha sido más suave, porque en el 2016 la comida era solo de unos pocos y ahora con el Clap, por lo menos les llega a todas las familias.

-Clara: Uno tiene toda la vida en esto. Ya habíamos aprendido en las asociaciones de vecinos a autogestionarnos, porque hasta la llegada de Chávez, antes nadie nos ayudaba.

-Charlene: Es mejor ser participativo porque de esta manera nosotros expresamos nuestras verdaderas necesidades, las hacemos escuchar y tratamos de cubrirlas entre todos, mejorar nuestras vidas. A mí me gusta porque de esto he aprendido a desprenderme de las facilidades, de que si no tienes la pasta o el arroz te mueres de hambre. Hay otras maneras de alimentarnos, mucho más económicas y menos esclavizantes a un solo rubro o marca.

-Ramón: Yo también empecé hace tiempo con la cuestión de Mercal. Me gusta compartir con la comunidad y me gusta intervenir para yo poder tener una idea antes de emitir una opinión. Si no ves nada, no sabes qué vas a opinar. Y es una forma de participar y apoyar el proceso. Si no asisto y vengo nada más que a comprar y estoy inconforme con lo que me llevé, es porque no participé; si no estás, no sabes cuáles han sido las decisiones ni las dificultades o las razones de por qué las cosas son como son. Hay que ir, participar, estar pendiente, asistir a las asambleas.

-¿Cuáles han sido las mayores dificultades que han enfrentado en este proceso?

-Ramón: Entre las dificultades están las alcabalas. A veces no llega cierto producto porque hay muchos obstáculos en la carretera. Entonces hay gente que no está conforme con lo que se le está llevando porque no entienden que esto es un proceso comunitario y quiere comprar dos o más bolsas cuando todos deben llevarse una. Hay es que explicarles: tienen que estar en la asamblea, tienen que ir a las reuniones si uno quiere tener su propia crítica. Se anotan en los censos y no asisten a las compras, esa es una negativa.

-Charlene: Esa ha sido una de las partes más difíciles que nos ha tocado; hacerle ver a la gente que ellos pueden participar, que no es que tú vas y ya vienes y te dan la bolsa. Hay que decirles “aprópiate de esto, esto es tuyo, esto es nuestro”. ¿Qué más puedes pedir que te lo traen hasta la comunidad y a ese precio no lo conseguirás en ningún otro lado?

-¿Por qué es importante continuar con el proyecto a pesar de las dificultades?

Charlene: Porque tenemos que cambiar esta cultura de alimentación y enseñar a los que están creciendo que hay mejores maneras de alimentarnos.

-Rosaura: Si uno no se mantiene firme se cae. Uno se puede caer pero debe levantarse. A mí lo que me motiva a seguir con esto es que ya me enamoré. Cuando uno está enamorado, nada lo detiene ni lo distrae; a veces uno se siente desmotivado, pero cuando uno está enamorado, uno no toma en cuenta más nada que eso que ama. Estoy enamorada de Pueblo a Pueblo y quiero seguir con esto, no para ser yo la protagonista, sino para que otras muchachas se enamoren también, ellas que son unas mujeres jóvenes, porque esa es la idea: dejar un legado. De verdad, a veces uno siente que por salud y otras dificultades uno se detiene y quiero que ellas avancen, que sigan hacia adelante con esto cuando yo ya no esté, que es lo más importante. Necesitamos un relevo para que haya trascendencia.

Clara: Aquí uno está por convicción. Esto es un trabajo político y social que no se abandona.

-¿A dónde les gustaría que llegara todo esto?

-Ramón: Me gustaría que esto quedara de por vida, porque aquí gasto solo la cuarta parte de lo que gastaría en el mercado por la misma cantidad de comida.

-Rosaura: A mí me encantaría que este proyecto avanzara hacia una cooperativa, hacia una organización más sólida en la que todos participemos. Así aprendemos más porque aún nos falta, pero ya empezamos. De aquí pa’lante lo que queda es ir puliéndonos. Que esto siga hacia adelante y tengo la esperanza de que saldremos de esta crisis, aunque en el camino hay muchas piedras, las piedras se pueden apartar.

-Ahora no solo son actores comunales sino también autores de un libro, ¿cómo se sienten al respecto?

-Rosaura: Nunca pensé que nos iban a tomar tan en cuenta porque, verdaderamente, tantos años que tenemos nosotros en esta lucha popular y ahora es que nos toman en cuenta. Formar parte de un libro es fenomenal.

Charlene: Jamás había participado en un Libro-Taller, me pareció muy bueno y creo que todos los que se vayan integrando a la actividad comunal deberían hacer uno.

 

Resultados y proyecciones

Luego de tres años de trabajo territorial intenso y seis jornadas de compra-venta organizada, la representante de SurGentes habló sobre los avances concretos del proyecto en cuestión: “Hay unos resultados que a nosotros realmente nos impresionan mucho, sabemos que todavía son muy incipientes, pero primero hemos logrado que la gente coma más y mejor. Más allá del logro específico en el tema de la alimentación, creemos que hay un logro mucho más sorprendente que es la removilización y la repolitización. Aquí hay gente que está participando que estaba al margen de cualquier participación política o comunal. Tenemos gente que no se asume chavista pero trabaja con nosotros porque cree en este proceso. Y esa es nuestra apuesta, porque sumamos y sumamos y desde aquí reenamorarlos con el chavismo, porque, finalmente, es el horizonte estratégico de SurGentes”.

Asimismo, Grajales aseguró que la formación para el fortalecimiento organizacional funcionó de tal manera que las fronteras que se habían creado entre consejos comunales fueron derribadas:

Ellos nos cuentan que tenían años viviendo en el mismo sector y no se conocían, no se juntaban. Lo que quiere decir que los consejos comunales que han sido una experiencia tan importante de participación, al mismo tiempo, paradójicamente, crearon como una especie de frontera entre algunas comunidades que hacía que la gente asumiera que todo se limitaba a su consejo comunal. Y este proceso ha funcionado para eso, para que sepan que deben abocarse a su comunidad, pero que pueden juntarse con otras para pensar en función del colectivo. Ahora los consejos comunales se han hecho amigos los unos con los otros. Y hay algo más bonito aún: la gente a partir de esto, ha utilizado este espacio para impulsar soluciones de problemáticas de su comunidad de manera colectiva también, como problemas con el gas. Resuelven eso de manera articulada.

De acuerdo con la representante de SurGentes, la conformación de la cooperativa es el siguiente paso. Para asegurar el éxito de cada jornada, cree conveniente recordar y recomendar las tres normas fundamentales que rigen este proceso organizativo:

1) Que somos sujetos políticos, no somos beneficiarios y, como tales, nos organizamos y nos activamos para transformar la realidad.

2) Todo se distribuye en partes iguales, sin prioridad; aquí nadie se lleva un tomate ni una papa de más. Todas las bolsas están iguales y no importa cuál agarres. Todo se reparte sin privilegios y todas las decisiones se toman en asambleas que están orientadas al consenso. Si no se llega al consenso, se pasa a una etapa de deliberación, se vota y la mayoría decide. Además de eso se rinden cuentas, siempre, después de cada proceso de consumo organizado. Se rinde cuenta a la comunidad diciendo cuántos kilos se distribuyeron, cuántos se vendieron, cuánto tuvo de merma, cuánto se le pagó a los campesinos y cuánto quedó de excedente para la comunidad, que siempre es mínimo y se reinvierte en el fortalecimiento del propio núcleo.

3) Nosotros somos chavistas, e impulsamos este proceso, pero eso no quiere decir que quienes no sean chavistas no puedan venir a ser parte de este proceso. Nosotros, que además somos militantes, asumimos que esta es una iniciativa desde la que esperamos reenamorar al chavismo disidente. Creemos que es la manera de, a partir de una experiencia concreta, vivir el socialismo en lo territorial y que diga “cónchale, es verdad, la apuesta sigue vigente y es posible construirla”. Y eso es lo que hacemos. Este fue el primer núcleo con que iniciamos, como un núcleo piloto, en este momento ya tenemos dos núcleos más activados: uno en Terrazas del Alba, conformado por las 13 torres más la comunidad de la Fila de Marín, además de otro núcleo que es Mamón-Manguito. Nuestro proceso está dirigido a la constitución de una cooperativa socialista que se encargaría del acopio, distribución y procesamiento de alimentos para las parroquias. Vamos a tener nuestro proceso constituyente para la conformación de nuestra cooperativa.

¡Mentes y manos a la obra!

 

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 (T/Prensa/FEEPR)
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