Es un volumen breve, ilustrado por Carlos Contramaestre, en el que se articulan o (des)articulan cuatro relatos, signados todos por el movimiento, maquinal por demás, de subir y bajar: bien sea en ascensor, en escaleras, subir y bajar de una patrulla policial. Este es un libro-objeto, pues su concepción es la de ligar la parte gráfica a la obra escrita –visión que tuvo El Techo de la Ballena en toda su producción–, labor que en este volumen se ha logrado de manera impresionante pues: ¿qué son estos seres rotos, desprovistos de rostro que estampa Carlos Contramaestre, sino los mismos seres que pululan sin saber bien a dónde ir en los relatos de Edmundo Aray?

En este volumen Edmundo Aray explora diversos temas que están muy vinculados entre sí: ciudad, anonimato, mecanización de la vida, burocracia, absurdo, tráfico, encierro, multitud, locura, represión, tortura, todo esto mediante personajes obsesos que repiten una y otra vez sus monólogos interiores por medio de un discurso fragmentario o rizomático como lo plantean Deleuze y Guattari.

Según estos teóricos, la obra de arte en las vanguardias es el devenir de la imagen, el recorrido mismo que esta realiza ante nuestros ojos, y así nos hace ver Edmundo el movimiento y el caos de la ciudad.

Mariajosé Escobar

Descárgalo en la Biblioteca Más Liviana del Mundo

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