“…que vayan comiendo mango / por las barriadas del cielo” dice el poeta, imagine usted semejante feria, los niños en portentosa algarabía, por fin iguales en un cielo para todos, pintados de sabores de cualquier parte, vislumbre la montonera traviesa como un mar de colorido júbilo, vivos para siempre porque ya no serán jamás negados. El poema es un clamor por el reconocimiento de nuestra realidad variopinta, exige una mirada introspectiva que descubra y celebre el amasijo que somos. “Si queda un pintor de santos / si queda un pintor de cielos / que haga el cielo de mi tierra / con los tonos de mi pueblo”; así entonces se aviva la dignidad y orgullo de una voz que canta por los niños de nuestra patria, fresca mixtura de alientos.

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