Es una pequeña y conmovedora historia asomada (con preocupación por si la tormenta de granizo es larga) desde un universo alelado e ingenuo. Allí, en ese universo particular, un niño cuenta, desde sus recuerdos más entrañables aquel maravilloso momento en que llovieron pequeñas piedras del cielo frío y húmedo. El lector encontrará aquí una salva de fragmentos de hielo que traerán un melancólico regocijo que solo se experimenta con las historias verdaderas y humanas. Historias del amor y la devoción familiar.

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