“La abuela Margarita está en el balcón: llegó volando un periquito azul, revoloteó un rato y después se posó en su cabeza blanca, nos reímos las dos, ella se mueve lento para que no se vaya, el periquito viene a mi mano, ¡se ha posado!

Mi abuela Margarita me lleva a la silla para desayunar aquí y ella misma se sienta conmigo para que comamos juntas.

Estuvimos un buen rato siguiendo los paseos voladores del periquito por toda la sala, quería inspeccionarlo todo.

Me he divertido con abuela Margarita ofreciéndole miguitas de pan y viéndolo en su visita inesperada.”

La vida secreta de la abuela Margarita

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