Cuando todo el mundo nacía, los mares, la tierra, los días y las noches, los seres humanos eran pájaros con poderes mágicos que habitaban imponentes paisajes cruzados por ríos, montañas y llanuras. Kororomani era uno de estos hombres waraos que pisó la tierra con el día y la noche capturados en dos botellas, antes de él no había ni luz, ni oscuridad. Pero el amor también nacía con el mundo, y por ese amor, Kororomani renunció a sus dos botellas. Desde allí todo lo no creado se creará, y la gente warao iniciará su tránsito sobre el gran disco flotante que es la tierra, protegidos por sus dioses y rodeados de animales mágicos y espíritus malignos que también darán vida a la maldad y a la muerte.

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