Este maestro robinsoniano piensa en las cosas reales de la vida diaria con las que viven sus alumnos en sus comunidades. Con su voz cuenta la situación de vida del estudiante que se integra al grupo. Estas crónicas de maestro no hablan de sí mismo sino de sus experimentos en grupo, de los valores positivos: escribir lo que pensamos, “la constancia es el cocuyo eterno”, la pluralidad, el otro, nosotros mismos, la formación que nace cuando averiguamos sobre lo que dice la literatura patria, sus escritores y libros.

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