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“El pasado sigue teniendo futuro”
Prensa FEPR (15.11.09) El pasado 15 de noviembre se realizó la presentación de los poemarios Lección de olvido y La patria es el hombre editados por la Fundación Editorial El perro y la rana, a través del Sistema Nacional de Imprentas, capítulo Táchira, en la Sala “Juan Manuel Briceño Guerrero” de la Filven 2009. La presentación estuvo a cargo de Freddy Náñez, representante del Sistema Nacional de Imprentas del estado tachirense; también contó con la presencia del poeta colombiano Saúl Gómez -autor del poemario Lección de olvido- y Karibay Velásquez –recopiladora del poemario La patria es el hombre.
Freddy Náñez disertó sobre la política editorial emanadas por el Estado venezolano y el proceso social que vive actualmente nuestro país. Náñez expresó que “al llegar el Gobierno Bolivariano nos dimos cuenta de la deuda social en muchos ámbitos como el educativo, deportivo, alimentario, salud y cultural. En tanto a este último, la alfabetización de más de un millón de venezolanos requirió la edición de libros de historia y literatura que fueran herramientas que contribuyeran a la desmemoria. Así comenzó la edición masiva de textos como El Quijote, Los miserables y la Biblioteca Básica. Al respecto, es importante resaltar la labor de la Editorial El perro y la rana como un bastión que lucha para que el libro se convierta en materia de desarrollo endógeno y la gente no mirara a los libros con ojos ajenos”.
La desconcentración de la edición de libros
Posteriormente, ocurrió la democratización del libro. Había que crear estructuras públicas para la impresión de más libros. Por ello, la Editorial El perro y la rana desconcentró la edición de libros en la capital de Venezuela a través del Sistema Nacional de Imprentas (SNI), las cuales están ubicadas en los 24 estados del país. Freddy Náñez señaló que “el objetivo del Sistema es que el libro se convierta en una escuela que combata el etnocidio cotidiano; es decir que el libro transmita los saberes ancestrales a las generaciones futuras. El pasado sigue teniendo futuro. El Sistema Nacional de Imprentas es “un saber nacional unitario, pero diverso en su esencia”, agregó.
“En Táchira el saber se nutre de manera binacional y nos convoca en un espectro más amplio en la relación con Colombia. Los tachirenses se miran dentro de una línea que une a ambas naciones. En el poemario La patria es el hombre hemos trabajado con talleres de cultura con los desplazados por la violencia. Es la recopilación de textos que ha hecho Karibay y prologado por el poeta colombiano Saúl Gómez”, explicó Ñáñez.
Saúl Gómez: una lección para la memoria
El poemario Lección de olvido obtuvo dos reconocimientos en Colombia; pero no pudo publicarse. Gracias al Sistema Nacional de Imprentas de Táchira, la publicación de este texto es un hecho.
“Yo he participado en un intercambio cultural y literario con los escritores del estado Táchira. Igualmente, ellos han participado en las actividades culturales de la ciudad de Cúcuta. Hay todo un intercambio cultural vigente desde hace más de 10 ó 15 años, pues a pesar de todos los problemas que hay a nivel político, e incluso cuando hay cierre de fronteras, tratamos de mantener vivo este intercambio cultural. El lazo más fuerte en la frontera es comercial y el segundo es el cultural.
Desde las mismas comunidades y desde las mismas víctimas del conflicto hay todo un trabajo por contar la historia y esos hechos que por lo horroroso son increíbles, pues ellos dicen que la única forma de que eso no se vuelva repetir es que lo sepamos todos realmente. Las víctimas están visibilizando el horror del conflicto para que no se pueda repetir. Esa visibilización no se hace sólo desde lo político sino desde las artes: pintura, música y literatura.
A partir del horror surge un germen de expresión que hace memoria para perdurar alejándose del panfleto. Se viene desarrollando una serie de trabajos que tienen una estética. Es decir, si son textos escritos son bellos en su forma. Formalmente son bellos, aunque describen hechos horrorosos. No son obras panfletarias y eso es lo que ha permitido que al pasar los 3 ó 4 años sigan vigentes. Se quiera dar una denuncia desde la parte artística y la parte sensible de las víctimas”.
¿Qué opinas sobre la literatura de la violencia?
En Colombia hay novelas que son bellamente escritas que tiene el tema de la violencia como fondo. Sin embargo, en su mayoría hablan del horror y están apoyadas por todo un movimiento editorial que las publican para vender. Las grandes transnacionales editoriales convierten a la violencia como un hecho comercial; por ejemplo un género literario que surgió en Colombia llamado la Sicaresca que son novelas sobre sicarios. Ahorita están en boga las novelas sobre el narcotráfico; estas no son obras con la intensión de contar o hacer memoria o de generar un objeto artístico. Lo que hacen las transnacionales es un hecho netamente comercial, tanto así que esos libros se piratean en las esquinas y se consumen muchísimo.
En cuanto a Lección de olvido
Los poemas de Lección de olvido no son testimoniales, no hay fechas ni espacios geográficos que lo ubiquen a uno. Aunque sí son poemas que hablan mucho sobre la sensación de abandono, del miedo de la soledad, porque el libro busca narrar un horror que viví a raíz del asesinato de mi mejor amigo, Edwin López. Al mismo tiempo, busco a la hora de escribir que los lectores puedan apropiarse del horror desde la particularidad de lo que yo siento y puedan despojarlo de fechas y lugares. De esta manera el lector puede entenderlo a partir de una asociación.
(Fin/ Yaneth Mendoza Herrera) |