Venezuela es blanco de una gran campaña mediática gestada por medios internacionales como parte de la llamada guerra de cuarta generación, donde desaparece el concepto habitual de campo de batalla y la propaganda constituye un arma estratégica. Es necesario hacer frente al enemigo en el mismo campo. Hace 200 años el Libertador se enfrentaba igualmente a un enemigo imperial que lo desacreditaba. Consciente de la necesidad de contrarrestar la campaña en su contra se vale de un arma poderosa: el Correo del Orinoco, el ariete con el cual derrumba falacias sobre él y su proyecto fundacional. El presente escrito narra las circunstancias bajo las cuales aparece este ariete, sus características, así como algunos aspectos de su manera de hacer periodismo de guerra, enfrentado en contraste al periodismo de su principal oponente comunicacional: José Domingo Díaz.

Claudia Teresa Morales Loaiza

Socióloga de la Universidad Centra de Venezuela

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