A que tú no me adivinas/ si es pajarito o lucero/ a que tú no me adivinas/ si es un chinchorro viajero. Para adivinar el mundo nada mejor que recorrerlo con la palabra que lo nombra, la palabra que se hace “solniño”, la palabra que alumbra los caminos. Este libro que invita a los niños a intervenir las ilustraciones con lápices de colores, será una pequeña llave para ir abriendo las puertas del mundo.

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